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La maternidad impuesta 
por Gabriela Cob 

  
Desde diversas instituciones como la madre, el padre, la familia, la pareja, como la escuela y las instituciones del saber, la iglesia, los medios masivos y el resto de instituciones del estado y de instituciones sociales de pertenencia-y sus sujetos-, asignan variantes identitarias a cada quien y son de hecho encargadas de esta dimensión de la reproducción genérica en la vida cotidiana,  de crear, alimentar y perpetuar los mitos.  
 (Heller, 77:20 )  

“La realización de una mujer es ser madre” o “ Una mujer no es completa si no es madre” 

Nuestra cultura patriarcal es estructural y sistemáticamente expulsiva hacia la maternidad y hacia las y los  bebés. No existen espacios  en la vida social prácticamente donde una mujer con su o sus bebés se sienta cómoda y bienvenida, a menos que sea un parque, una guardería, o talvez en su propia casa. Pero en la vida publica,  deberían de existir  espacios de cuido de bebés. 

Existen dentro de sus basamentos ideológicos una falsa exhaltación a la maternidad, a la realización que debe significar para la mujer ser madre, como culminación vital de su existencia. Sin embargo, la organización y jerarquización social apunta a la importancia de las actividades centradas en dinámicas de producción de bienes, en el dinero, en lo público, que es, en general, lo que hacen los hombres. Lo que hacen las mujeres al pertenecer al ámbito de lo reproductivo, doméstico y privado, no se valora o se le da un valor inferior. Los espacios no están pensados ni construidos para facilitar el ejercicio del maternazgo. De esta manera, situaciones que tienen que ver exclusivamente con las mujeres (la menstruación, el embarazo, el parto, la lactancia) son hechos que no son visibles o se hace visible desde un discurso que les es ajeno, que habla por ellas, que analiza lo que les pasa y que la mayoría de las veces no emana de ellas. 

Las mayoría de mujeres estamos muy solas o más bien desoladas en nuestra maternidad, existen pocas redes de apoyo tanto familiares o comunitarias que nos permitan a las mujeres descansar un poco del trabajo de 24 horas al día, de sentirnos más apoyadas en la maternidad. Es increíble que con el grado de carga de trabajo, de abandono y soledad que vivimos las mujeres en nuestra maternidad hoy en día seguimos teniendo hijos e hijas.

Hoy, la situación de las mujeres es más dura, para las mujeres que además trabajan fuera de la casa es aún más grave, ellas cumplen con varias jornadas de trabajo y aunque tener la posibilidad y otros espacios para sí mismas realmente podemos pensar que además de su jornada de 8 horas, tiene su jornada doméstica, su continuo papel de madre y el posible reclamo de sus hijos y de su familia  y de sí misma por no estar lo suficiente, por no ser una madre a tiempo completo 

Entonces qué pasó con la realización de la mujer, qué pasó con su culminación como mujer, si no dudo en que las mujeres que somos madres nos sentimos felices con nuestros bebés, pero tenemos que luchar por  mejores condiciones, mayores apoyos,  y confiar más en lo que sentimos y expresamos. 

Las mujeres que no pueden o no quieren tener hijos sufren mucha culpa al no cumplir con este mandato social que forma parte de nuestra identidad, las mujeres somos seres humanos con derecho a decidir y a realizarnos de la manera en que podemos y queremos, sin ser juzgadas o acusadas de incompletas, desnaturalizadas o egoístas en nuestra sociedad. 

También juzgamos y condenamos duramente a las madres que por distintas razones no se hacen cargo o maltratan a sus hijos o hijas, pero tenemos que mirar todo el panorama, por qué esa mujer llegó a ese punto, como era su vida antes de sus hijos, después de sus hijos, en qué condiciones vive, tiene algún apoyo o está sola. Esto seguramente en los casos de los abandonos, abusos y maltratos no lo cuestionamos tanto hacia los hombres. Por que en ellos "no constituye" parte de la identidad de ser hombre ser padre, pero esto hay que cambiarlo, tenemos que realmente analizar que hombres y mujeres y todas las personas alrededor tienen la responsabilidad de ser mas humanas con sus bebés, con los niños y niñas y consigo mismas. 

“Si el parto sale bien, el médico hizo un buen papel. Si el parto sale mal, fue porque la mujer no pudo”. 
Esta creencia refuerza la idea de que la mujer no tiene el protagonismo de su propio parto y que es el médico o el personal de salud quienes hacen el trabajo. En realidad las rutinas, normas hospitalarias y uso de intervenciones no necesarias tienden a colocar a la mujer en una posición pasiva y a no permitirle tener un papel activo en su propio parto, la manera en que se desautoriza su opinión, sus sensaciones, sus reclamos contribuye a que las mujeres asumamos una posición sumisa y adjudicándoles al personal toda la responsabilidad de lo que pase en el parto. Hemos aprendido que el personal toma una posición de poder sobre nosotras y la mayoría lo aceptamos ignorando nuestras propias sensaciones y señales. Es importante trabajar en volver a nuestro cuerpo, en entenderlo, escucharlo conectarnos con nuestro bebé y no simplemente intervenirlo, combatirlo, medicalizarlo. 

Con la cesárea no se siente nada. No se sufre por eso es mejor (mito desde la medicina) 
Las que no ha tenido un parto no son verdaderas mujeres (desde algunos sectores de población) 
Este es un solo mito desde diferente perspectiva. Pero siempre coloca a la mujer en la posición de desventaja. 
Con respecto al primero en realidad la césarea es una cirugía mayor que como otras, tiene muchos riesgos de lesionar otros órganos, así como el riesgo de una infección. También la mayoría de mujeres sufren mucho dolor post-operatorio, la recuperación toma mucho más tiempo lo que limita lo que puede y no puede hacer cuando tiene un bebé recien nacido. No solo hay riesgos para las mujeres, sus bebés también pueden sufrir depresión respiratoria que puede afectar su adaptación al nuevo ambiente aereo, generalmente se utilizan fórceps para sacarlos y la salida utilizándolos o no en general puede ser muy violenta y lastimar sus tiernos músculos y huesos. 
También hay que tomar en cuenta que en Costa Rica el porcentaje de cesáreas es muy elevado (cerca del 24%) esto puede obedecer a razones de ignorancia(puesto que se cree que es una opción y no una decisión científicamente necesaria), por afán de lucro de parte de algunos médicos que no tienen interes en pensar una experiencia satisfactoria y protagónica para las mujeres y sus bebés, por el uso indebido de otras intervenciones, como el suero con pitocín, que provoca agotamiento  y dolor excesivo en la labor de parto. 
Y con respecto al segundo hay razones muy específicas por las cuales algún (que no debe exceder el 10% según la OMS) porcentaje de mujeres requieren de una cesárea entre ellas la posición horizontal de su bebé, prolapso del cordón(que el cordón salga primero), desprendimiento de la placenta, toxemia o preeclamsia, placenta previa. 

“El parto en casa es inseguro, el parto en hospital es seguro” 
En diferentes estudios de otros países(como Holanda, Suecia, Japón, Canadá) donde en el sistema de salud incluye la posibilidad de tener parto en casa, se ha demostrado que para las mujeres que no tienen niveles de riesgo es más seguro el parto en casa, el parto en un ambiente privado, íntimo, propio fluye de manera más natural y las parteras están formadas para el parto normal, y para no intervenirlo a menos que sea necesario. En cambio se continua demostrando que los hospitales cada vez son lugares más inseguros por las cantidad de enfermedades que pueden albergar y en una situación de tanta vulnerabilidad para la mujer y su bebé se ven expuestos con más facilidad a esto. También se ha demostrado que las instituciones hospitalarias tienden a tener normas y rutinas que lejos de proveer experiencias protagonicas y gratificantes para las mujeres, las colocan en posición de objetos pasivos y objetos de estudios para estudiantes que vienen a aprender, las mujeres debemos de tener el derecho a una experiencia privada y no a que nos invadan nuestro cuerpo con procedimientos que pueden incluso detener o inhibir nuestro proceso. Que dependen del humor  y  horario del personal,  (por ejemplo si van terminando el turno es mejor dejar la sala limpia, sin pacientes, entonces apuran los partos haciendo multiples intervenciones) en el sector privado puede ser aun peor puesto que puede mediar el interés económico y valga la pena hacer varias intervenciones que aseguren cierto monto de entrada para la clínica. 
Todavía en los hospitales se practican procedimientos que en otras partes del mundo ya se han demostrado que son peligrosos para las mujeres y sus bebés, porque las mujeres tienen crisis después de sus partos, algunos han vinculado el hecho de no tener ningún tipo de control sobre su experiencia predispone a sentimientos de frustración, de impotencia y abuso. Qué consecuencias tiene el uso de medicamentos y drogas estimulantes en los y las bebés durante el parto, los partos violentos, la separación inmediata de la madre y su bebé, algunos también le han relacionado con la dificultad del establecimiento del vínculo madre-bebé, autismo, déficit atencional, entre otras. 

En Costa Rica nos hace falta mucha investigación y un cambio de actitud, de creencias, de rutinas y de pensamientos de todas las personas que trabajan en torno al embarazo, el parto y el post parto. De mirar y analizar más críticamente la tecnología actual y  pensar para que casos realmente es necesaria, pensar que una de las cosas más importantes es que las mujeres decidan con la información adecuada que incluya tanto los riesgos como los beneficios y en esto es fundamental el papel de las educadores prenatales, de estar al día en cuanto a las investigaciones alrededor del mundo, en la evidencia científica y en proveer a las mujeres, sus bebes y familias y sus comunidades ambientes mas amables para la entrada y ejercicio de la maternidad. 

 
Por más información:  
Gabriela Cob (297 2575), Marie Tyndall (293 6613) o www.cosmovisiones.com/primal 
 

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