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Salud sexual y reproductiva
Por Paulina Torres y Adriana Bustamante
Analizando el tema, la primera interrogante fue ¿qué es? Lo vimos desde dos perspectivas: Educación y atención médica integral. Después surgió otra incógnita ¿qué tan buena es la educación y atención médica, sexual y reproductiva, que recibimos nosotras las mujeres jóvenes no mayores de 18 años?
Viendo los resultados de la cantidad de madres solteras y jóvenes existentes, notamos que sus problemas se enfocan en la deficiente calidad de vida que llevan.
Por ejemplo:
- Mala atención prenatal y posparto
- Malos cuidados al bebé y a la madre
- Serios problemas socioeconómicos al no poder estar dentro de la sociedad económicamente activa y no recibir apoyo económico ya sea de parte de su familia o pareja esto por abandono o por rechazo.
Esto solo a nivel físico y material.
Pero si analizamos los problemas psicológicos encontramos:
- Rechazo por parte de la sociedad, familia, religión y, en algunos casos, la pareja.
- Baja autoestima
- Sentimiento de culpa, entre otros.
Nos damos cuenta de la poca preocupación que se tiene respecto a una educación sexual y reproductiva integral, con el supuesto "problema" de las madres solteras jóvenes.
Y ahora ¿qué se puede esperar de la educación que recibimos las mujeres jóvenes en general.
No se está aceptando la realidad: las jóvenes tenemos a sexo y sexualidad sabiendo que, moral y legalmente, la educación sexual y reproductiva es un derecho que tenemos que ejercer todas las mujeres.
Debemos apropiarnos de nuestro cuerpo, mente y espíritu, para así no ser más un objeto sexual, una máquina de reproducción o cualquier cosa que no nos identifique como lo que somos: Mujeres.
No tenemos que oprimir o esconder nuestra sexualidad. Tenemos derecho al acceso a los anticonceptivos y consultas médicas informativas y preventivas.
Tenemos derecho al orgasmo, derecho a decidir si queremos asumir la maternidad y a elegir la cantidad de hijos o hijas.
Esto no es una campaña contra la virginidad, como escuché una vez por ahí. Es solamente la realidad, la cual no se está asumiendo como se debe.
Luchemos por lo que deseamos, necesitamos y, lo más importante, seamos guerreras incontrolables, no permitamos que otras personas decidan, elijan y opriman nuestra sexualidad.
Porque somos seres humanas, personas. Somos mujeres.
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