| |
Mitos y desafíos de nuestra
sexualidad
Es importante compartir conocimientos, experiencias, hablar desde distintas perspectivas. Soy historiadora y antropóloga; esto me da muchos elementos para estudiar la sexualidad o las sexualidades a lo largo de la historia y desde el elemento cultural. Esto es importante para salir de la idea de que "lo que me pasa es solo a mí" y es "privado".
Al hablar de las sexualidades, no es referirse solamente a las preferencias sexuales, sino que a lo largo de la vida vamos experimentando de manera distinta la sexualidad con los distintos factores, los culturales, edades, distintas emociones, distintas acciones.
Un paso importante es que por fin logramos separar derechos sexuales de los reproductivos. Separarlos fue un paso enorme para nosotras las mujeres. Pero nos queda el desafío de llevarlo a la actividad de nuestras vidas. Porque ahora llegan a convertirse casi en mandatos; "ahora debo conocer nuestros derechos". Primero, debo conocer el espacio entre mi persona y esos derechos. Para que nosotras los apliquemos a nuestras vidas, tenemos que ocupar nuestro propio espacio, entenderlo en el contexto grande en que está pasando, porque hay muchos mitos. Uno de ellos es histórico: "nosotras ahora, estamos mejor que antes, mejor que nuestras abuelas". Sí, hay ciertos avances pero estoy hablando específicamente de lo sexual, de lo sexual genital y lo sexual es mucho porque somos seres sexuales. Si lo enfocamos desde la relación de tú a tú, ¿cómo hago míos esos derecho?, ¿cómo los llevo a mi vida para que sean acciones? Por suerte algunas hemos tenido a la madre o a alguna persona que hablaba de su propia sexualidad, de sus ideas. Es importante decir que hay personas e instituciones que nos instruyen en la sexualidad, pero lo que nos instruyen es en el vacío: "¡cuidado!", "¡ojalá!", "¡que no te pase!", "¡no te jalés torta!". Nos dicen muchas cosas pero como mandato, un mandato que viene del miedo, miedo a hablar. Y llevamos a la cama toda esa cultura que nos rodea, entonces no hemos avanzado mucho. Realmente todas tenemos que hablar, hablar de lo sexual.
Otro mito que se maneja es el de la madre asexuada. Otro es la no autoridad de las mujeres adultas, pues la mujer no tiene poder no hay respeto hacia las mujeres adultas, y las hijas escuchamos a una mujer que no respetamos porque el mandato masculino es no respetarlas, es no ser como ellas. Tenemos que comenzar de una forma muy seria a no seguir separándonos entre nosotras para conseguir estos derechos.
Hoy en día las mujeres jóvenes se encuentran en una cultura que las apoya menos que antes, que cosifica a los seres humanos y muy especial a las mujeres.
La identidad como joven no está contenida en algo en donde se consideren como valiosas.
No hay lenguaje para nuestra vida sexual y lo que no se nombra no existe.
No hay un lenguaje común que nos acompañe, que nos una, el sexo es algo que debe ser completamente maravilloso, la sexualidad puede ser lo central, lo sexual debe ser algo espiritual. Hay mucha ignorancia con respecto a nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Hay vacio en cuanto a concebir las sexualidades y todo lo que respecta a estas está rodeado de mandatos. Cuando el sexo puede ser algo maravilloso que va vinculado con lo espiritual.
Hay ignorancia respecto a nuestro propio cuerpo e ignorancia con respecto a nuestras sexualidades. Es importante tomar en cuenta que algo que no es nuestro no lo protegemos, nuestro cuerpo tenemos que protegerlo para eso tenemos que apropiarnos.
Se habla del derecho al orgasmo, no es fácil hablar de esto, porque es llegar al placer, poner en el centro nuestro deseo, pero no es fácil, se nos niega el placer, no hay lenguaje para nuestra vida sexual.
Es necesario que entre las mujeres hablemos, seamos honestas y trabajemos para conseguir estos derechos, no es una tarea fácil, pero debemos intentarlo entre nosotras.
Página Anterior
|