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Autodeterminación sexual y reproductiva
de las mujeres jóvenes
Por Mónica Quirós
“Cada hombre y cada mujer sintetizan y concretan en la experiencia de
sus propias vidas, el proceso socio-cultural e histórico que los
hace ser precisamente ese hombre y esa mujer: sujetos de su propia
sociedad, portadores de su cultura, cobijados por las tradiciones religiosas
de su grupo familiar, ubicados en la nación y en la clase
que han nacido, envueltos en los procesos históricos de los momentos
y de los lugares en que su vida se desarrolla. Al identificar nuestras
características sexuales, la sociedad determina qué tipo
de vida vamos a vivir. De tal manera que si la criatura sexuada es
varón, por el solo hecho de tener ese cuerpo, va a tener un
tipo de vida distinto de la criatura que tiene un cuerpo sexuado femenino.
Ese es el ámbito más definitorio de nuestras vidas, nuestra
condición de género” (Lagarde, 1992: 7).
La condición de género esta organizada en torno a varios
ejes. El eje central es la sexualidad. La condición
de género es una especialización de la sexualidad. A partir
de la sexualidad, se construye en cada sujeto(a) un conjunto de cualidades,
aptitudes, esquemas y destrezas diferenciadas. En el caso de la mujer,
la sexualidad es el fin de la existencia; esta es una característica
específica de las mujeres.
Como sujetas sociales, las mujeres hemos sido convertidas en cuerpos
magnificados sexualmente, que reproducen a otros seres en sí mismos
y desde sí mismos, subespecializándonos en la maternidad
y la procreación, en la reproducción de otros seres y en
la satisfacción de sus necesidades eróticas. Por eso
el cuerpo es un espacio privilegiado e intenso en la condición de
la mujer, y por eso las mujeres somos reducidas muchas veces a solo cuerpos.
(Lagarde,1992:8)
El cuerpo, aparece como la forma de existencia material del ser humano.
Es el cuerpo físico con el que aprehendemos, conocemos el mundo
vamos hacia los demás y concreta nuestra presencia en el mundo.
En esta sociedad desigual y de dominación de unos sobre otros,
el cuerpo no es un espacio neutral; por el contrario, en él se sintetiza
el poder. (Zamora, 1996:51)
El cuerpo, como señalan algunos autores ( Bordieu, Foucault)
, es una práctica, un lugar directo de control social. ( Bordo,
117). El cuerpo de la mujer, al tener la capacidad de gestar
la vida, cobra un valor social. “ La necesidad del control del cuerpo
de la mujer proviene de la simultaneidad de la propiedad privada
y la transmisión hereditaria de la sociedad. Cuerpo que da
placer, cuerpo que da hijos.” ( Jelin, 1995:21).
En el caso de las mujeres jóvenes el cuerpo es el espacio destinado
para vivir la mayor cantidad de hechos en nuestras vidas, existe una obsesión
con respecto a éste. Se moviliza gran cantidad de recursos
para atender el cuerpo, sin embargo, no se trata de un cuidado amoroso
de éste, sino el cumplimiento estricto del deber ser cuerpo-objeto.
Se vuelve un paradigma para vivir, ser el cuerpo bello, sensual
para otros. Es un deseo de ser apreciadas como cuerpo objeto
sexual; y también del cuerpo materno; no solo del cuerpo erótico.
Para las jóvenes, el erotismo esta ubicado en el rango de peligro.
El erotismo es idealizado y fantaseado como una experiencia grata y de
goce, siempre tiene inmediatamente incorporado el peligro del embarazo
entre otros.
Una de las problemáticas que enfrentamos las mujeres jóvenes
es el difícil acceso, la falta de información, diversos problemas
en el uso de métodos anticonceptivos, además del poco conocimiento
sobre nuestros cuerpos y sobre una sexualidad sana y placentera. Esto nos
afecta directamente ya que nos puede llevar a tener embarazos no planeados
y/o no deseados, a tener abortos en situaciones riesgosas para nuestra
salud, en que podamos contraer alguna enfermedad de transmisión
sexual (ETS) y a tener una sexualidad cargada de prejuicios, miedos y prohibiciones.
Para efectos de esta investigación, se intenta profundizar en
la capacidad de decisión que tienen las jóvenes sobre su
capacidad reproductiva y el conocimiento que manejan sobre sus cuerpos.
Con todo lo expuesto anteriormente, se plantea que la sexualidad de las
mujeres y de los hombres es una construcción socio-cultural que
determina la manera en que está será ejercida. En el caso
específico de las mujeres somos construidas en una sexualidad fragmentada
(erótico-materno) y para los otros, no para el disfrute propio,
lo que ocasiona que sean violentados constantemente nuestros derechos sexuales
y reproductivos; lo que no permite un desenvolvimiento pleno e integral
en la vida cotidiana, ni social.
Esto se relaciona estrechamente con el vacío existente y la deficiencia
de la educación sexual y reproductiva en nuestro país, debido
a que la mayoría de las veces tiene un enfoque biologicista, cargado
de mitos y prejuicios que no atiende otras áreas (psicológica,
económica, emocional, cultural), y que desconoce la perspectiva
y metodología de género y etaria; además de que esta
no llega a la totalidad de la población ya que se imparte generalmente
en la educación formal. La misma situación se vive con la
información que se imparte en espacios más informales como
el consultorio médico y las clínicas de atención a
el/la adolescente.
Tomando en cuenta lo apuntado anteriormente es interés de esta
investigación profundizar en:
¿Cómo es construida la sexualidad de un grupo de mujeres
jóvenes de la comunidad de Alajuelita y qué tanto condiciona
esta construcción, la posibilidad de una autodeterminación
sexual y reproductiva?
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