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    Poesia  
 
 

 

Bruja India
(o la bruja me embruja)

Aún lo conservo en mis adentros
El anhelo utópico de encontrar
por ahí de repente, tropezarme tal vez
con una mujer de cabellos negros muy largos,
de mirada perdida y en todas partes
collar de piedras y plumas de zopilote.
Poder mirarme en ella, y
descubrir en sus ojos una 
soledad inmensa que me haga sentir
que la tierra no siempre
gira para el mismo lado

Andrea Campos
 
 

Mujer mutilada

Después de un difícil caminar por este mundo masculinizante,
me levanté un día con toda la rabia de mi vida acumulada.
Rabia de ver a miles de mujeres lavando, planchando,
agredidas por cientos de años de religión y de historia.
Oprimidas porque nunca se les permitió pensarse,
la ignorancia, la pobreza las consumió, y ahora 
bajo la mirada de un Juan o Roberto son tierra muerta, 
sombra pálida, luz invisible que se apaga.

Un día pudiste ser, mujer, pero este opresivo mundo 
no lo permitió, te mutiló, te quitó la esperanza de ser vos 
tirera nueva y fértil, te cerró puertas para que 
te sumergieras en la ignorancia sobre vos misma.
Te sacó los ojos y la lengua.
Mujer mutilada
Hoy grita!!!!

Andrea Campos

 

Vida

Abierta, Cerrada,
Cerrada, Abierta,
así es la vida
va y viene sin que la llames.
Exhausta y profunda,
Así es la vida.
Irónica e injusta,
Educadora y amorosa,
Simple y compleja,
Así es la vida.
La vida es muerte
Y la muerte es vida
Complemento de la existencia misma,
Inicio y final.

Lauco
 
 
 

Mi alma llora, mis lágrimas
inundan mi corazón herido
y mis ojos drenan el dolor
que corre por mi rostro y
humedece mis mejillas
ardidas de cólera.
Una estaca penetra los corazones,
fruto del mundo que se ha construido.
La miseria y la pobreza
se introducen con un grito de agonía,
que se aferra a los atormentados
pulsos vivientes del órgano principal.
Las máscaras de mentira cubren
la vista y esconden
la verdad existnete,
que silenciosa se queda,
sin hablar, sin palabras.
En qué mundo estamos,
si el odio es un valor,
que se esconde en las
miradas de rencor.
Los rtajes de guerra
se adhieren a mi cuerpo inmune
como el herrumbre al metal.
Y el dolor continúa por mi vientre,
por las entrañas del futuro,
que no saben qué hacer,
sus miradas demuestran
la quietud de su alma impotente
y fría, reflejando
el desastre imparable,
que ven a su alrededor.
La sombra de soledad
cobija nuestras mentes,
llenas de temor y
ansiedad por él, qué pasará.
Y nuestro corazón en pedazos
grita lentamente, auxilio,
final de una vida
convertida en muerte.

Lauco
 

Joven y humana

Soy la primavera y el llanto.
Soy las cenizas de un entierro de fuego.
Soy la mirada luminosa y
la fuerza corporal.
Soy el huracán peligroso y
la lluvia leve de un suspiro ardiente.
Soy la ilusión y la esperanza andante,
de un mañana mejor.
Soy la creadora de perfección pujante
expulsada por el llamado viviente
de mi cuerpo de mujer.
Soy la brisa que acaricia
y el ruido natural.
Soy la vida expresiva en palabras y actos.
Soy la fuerza y constancia
del mundo agresor.
Soy la visualización profeta
de un mañana mejor.
Soy la vida, el respiro, el habla, el sentir,
el pensar el actuar..., soy yo,
una joven..., una ser humana...

Lauco

Una casa - Mi casa

Una casa con musica
Una casa con alma
Una casa para vivir
Una casa para morir

No un agujero oscuro, no una celda
No un palacio frio y sin alma.
Atento sólo al ojo del visitante,
sino a los recuerdos que hablan en silencio
los recuerdos latentes que rodean la vida.
Amo esa casa con su afealdad y su belleza.
Amo esa casa viva
esa casa para estar
con un jardin salvaje,
una vieja higuera y un
parral sin simetrias,
una casa para vivir,
una casa para morir.

Deborah Cespedes, poeta uruguaya
enviado a Habitacionpropia por Margareth Rago, desde Brasil

 

Laberinto

Perdida en el fondo
de un vaso de alcohol
en medio de la cadencia musical
de un bar
me niego a morir nuevamente
sobre la tumba blanca que me aprisiona
a un pasado casi cercano.
La lluvia ha cesado
sin embargo el invierno en mi alma
aún no se esfuma
y las malditas flores no acaban de nacer
quizá porque la tierra es muy seca
y las lágrimas no logran jamás llegar a tiempo.
 

Revoluciones perdidas

Deshojando margaritas
en el abismo oscuro
de la locura que me invade
construyo esperanzas
en medio 
del caos que nos consume.
Me salvo sola o me muero 
entre cuerpos que se estrellan
contra la revolución que no acaba de nacer
y se revuelve en las heridas abiertas
de muchos corazones rotos.
 

Vírgenes crucificadas

Crucificada estoy
a los gemidos huecos de tu voz
que se pierden
en el dolor de mi silencio
Crucificada voy
arrastrando mi pecado
el pecado de tu cuerpo
que se escurre entre mis piernas.
Sin recordar,
que ese pecado tiene nombre.
Nombre que huele a golpes,
a miradas pérdidas arañando el silencio,
a lágrimas saladas,
contenidas aún 
en el amargo sabor de tu lengua.
Sin embargo, te doy a luz
una y otra vez,
en la esperanza cotidianade mi lucha, de tu lucha, de nuestra lucha.
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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