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Información y Análisis

Este trabajo fue realizado como parte de un capítulo dedicado al Mitch dentro de un libro sobre desasrtes naturales de pronta aparición en Montevideo, Uruguay. 
 
Las mujeres y el Mitch 
 
Por Fernando Francia y Gabriela Cob
"No hay nada que hacer, empezar de nuevo, ni modo" explicaba resignada una mujer mayor, con la piel curtida por el sol y el tiempo. "Pero de aquí no nos movemos" continuó. Las mujeres de las zonas mayormente afectadas por el huracán Mitch no tuvieron tiempo de titubear. Vieron y sintieron la necesidad de empezar a reconstruir, recuperar, reorganizar toda su forma de vida, con sus familias. Con muchos o pocos recursos, con ayuda o sin ayuda del Estado. En general, "las mujeres son quienes se hacen cargo de la familia y de las personas más vulnerables de la familia, esto exige a las mujeres tomar acciones inmediatas pues ellas tienen a su cargo a las personas dependientes (mayores y menores). Esta responsabilidad es asumida por las mujeres que rápidamente comenzaron a desarrollar estrategias de sobrevivencia muy creativas y con pocos recursos" explicó Blandón quien participó en varias investigaciones sobre la situación de las mujeres después del Mitch.. "Sin embargo, contrario a ésto, los hombres, que generalmente solo tienen la responsabilidad económica del hogar, se van, deprimidos a tomar a las cantinas, pues las fuentes de trabajo fueron arrasadas por el huracán y no tienen 'nada que hacer', o se van buscando nuevos horizontes creando un fuerte movimiento migratorio hacia Costa Rica o Estados Unidos", continuó. 

El liderazgo de las mujeres en la reconstrucción de Centroamérica es, entonces, evidente. Y esto lleva a que queden atrás sus reivindicaciones propias, y las mujeres se dediquen a resolver la situación general, de todas las personas. Ante una emergencia ocurre nuevamente lo habitual en las luchas de las mujeres: liderear por una causa común (de hombres y mujeres) como la sobrevivencia, la reconstrucción, el cuidado de la familia y la sociedad, "olvidándose de liderear por ellas mismas, con reivindicaciones genéricas (de su propio género) para así salir de la situación de opresión en que vivimos las mujeres" opinó Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana. 

Además, en las emergencias surgen problemas nuevos, especialmente para las mujeres. Las condiciones que existen en los albergues son muy difíciles. El hacinamiento, la escasez de recursos y la situación de vulnerabilidad dan origen a situaciones de abuso, violencia y maltrato a las mujeres. En este sentido, las soluciones encontradas para las personas damnificadas, como los albergues, traen consigo más amenazas para niños, niñas y mujeres. A estos nuevos problemas no se les atiende de manera satisfactoriam y se minimizan sus negativas consecuencias en la salud física y mental, para superar realmente el impacto de la catástrofe. "En los albergues están violando a las niñas y las mujeres y eso no se dice, no se quiere ver" denunció a pocos días del desastre Blanca Dole, integrante del movimiento feminista hondureño. Los organismos internacionales de cooperación que trabajan sobre violencia y abuso contra las mujeres, abandonan estos temas y orientan sus fondos hacia trabajos paliativos del desastre. Los temas específicos de las mujeres vuelven a quedar relegados a segundo plano. Por esto, las organizaciones de mujeres de Centroamérica intentan salir del cortoplacismo de la emergencia y seguir trabajando con sus prioridades como la violencia contra las mujeres, la salud integral, la superación de la dependencia económica, etcétera. 

"En Nicaragua hemos visto cómo las mujeres reaccionaron con un nivel de fuerza, propuesta y movilización realmente increíble" dijo Blandón. "Incluso en las peores situaciones han sacado las energías de donde no las había para poder resurgir de las cenizas dejadas por Mitch". Los movimientos de mujeres de Honduras y Nicaragua coinciden en la necesidad de la "reorientación de la cooperación para no dejar de atender lo necesario y urgente sin perder de vista la visión de largo plazo: reconstruir y crear nuevas bases sociales planteadas de manera distinta para una verdadera igualdad de género". 

La consigna del movimiento feminista es lograr que las mujeres no salgan más paupérrimas, con más fragilidades, más vulnerables de lo que ya estaban. En este sentido "las organizaciones feministas y de mujeres tenemos que seguir luchando por un mundo más justo entre los géneros" concluye Blandón. 
 

 
 
 
 
 
 

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