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La educación suprema
Por Paulina Torres
Hoy en la escuela oí que todas mis compañeras decían
que cuando fueran grandes querían ser mamás y casarse con
un joven guapo y que tuviera dinero para que ellas pudieran vivir bien,
cuando llegué a mi casa mi mamá nos sirvió de comer
a mi hermano, a mi papá y a mi por supuesto, y de último
ella; cuando terminamos de comer mi papá me obligó ha recoger
la mesa, el plato de él, el de mi hermano y el mío,
Mi mamá levantó el de ella y se fue a lavar el resto,
mientras mi hermano y mi papá veían televisión yo
limpiaba aún la mesa y mi mamá planchaba los uniformes. El
sábado pasado mi hermano salió con su bicicleta casi en la
noche yo también quería salir pero mi papá no me dejo
porque dice que las mujeres son de la casa y no deben de salir en la noche.
Mañana voy ha jugar con mi amiga es la única que vive cerca,
no me gusta lo que ella dice que su mamá le dice que las mujeres
deben de jugar con mujeres y los hombres con hombres. Ya han pasado muchos
años de eso y estoy en mi primer año de colegio me matricularon
en uno de sólo mujeres, tengo muchas y muchos profesores y la guía
dice que la mujer debe ser deseada y no sobrada. Ya mi papá no vive
con nosotros desde hace mucho tiempo nos abandonó y se fue con otra
familia y no me gusta lo que la profesora dice.
Hoy tengo diecisiete años estoy sacando el bachillerato, soy
feminista creo en la igualdad, no creo en el libro de Paco y Lola, quiero
ser libre, una mujer con fuerza y palabra; he visto muchas y muchos jóvenes
maltratados por adultos en todo sentido y callan por temor, niños
que lloran porque se sienten solos, y yo aquí con un sueño
de libertad, igualdad y magia de autorrealización. Por mi vida han
pasado muchas personas que me han dicho miles de cosas y que me han enseñado
otras y han hecho junto con mi experiencia ser lo que soy ahora, alguien
que cree en la fuerza hacedora de nuevas realidades.
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