VIII CONFERENCIA SOBRE LA MUJER DE AMÉRICA
LATINA Y EL CARIBE ORGANIZADA POR LA CEPAL
Lima, 8 al 10 de febrero del 2000.
Lilián Celiberti, editora LOLApress
La VIII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina
y el Caribe de la CEPAL realizada en la ciudad de Lima, del 8 al 10 de
febrero, contó con representantes de 48 gobiernos de América
Latina y el Caribe, la mayoría de los cuales han incorporado integrantes
de las organizaciones no gubernamentales en
las delegaciones oficiales, así como expertos, representantes
de organizaciones no gubernamentales y de las Naciones Unidas.
El Presidente de la República del Perú, Alberto Fujimori,
inauguró la Conferencia. Los discursos de apertura estuvieron
a cargo de Josefina Bilbao, Ministra del Servicio Nacional de la Mujer
(SERNAM-Chile) y Presidenta de la Mesa Directiva de la VII Conferencia
Regional; Luisa María Cuculiza, Ministra
de Promoción de la Mujer y Desarrollo Humano (PROMUDEH) y José
Antonio Ocampo,
Secretario Ejecutivo de la CEPAL.
Ese mismo día, se llevó a cabo un panel sobre ”Equidad
de Género y Derechos Humanos”, moderado por Ernesto Ottone, Secretario
de la Comisión, CEPAL. Participaron en dicho panel cuatro
reconocidas académicas y expertas en el tema de la mujer:
Jeanine Anderson (Estados Unidos, Perú), Piedad Córdoba
(Colombia), Maxine Molyneaux (Inglaterra) y Amelia Valcarcel (España).
Para facilitar el debate de los temas centrales de la Conferencia, se
establecieron dos grupos de trabajo abiertos a todas las delegaciones:
”Equidad de género para América Latina y el Caribe en los
albores del siglo
XXI” y ”Derechos humanos y paz para América Latina y el Caribe
en los albores del siglo XXI”. Adicionalmente, se creó un
grupo de redacción de la declaración política ”Consenso
de Lima”.
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El secretario Ejecutivo de la CEPAL, Dr. José Antonio Ocampo
manifestó., en la apertura de la Conferencia que ” analizar los
temas de equidad de género y derechos humanos es una decisión
relevante, pues nos permite ver las interrelaciones entre los derechos
económicos, sociales y culturales y los derechos cívicos
y políticos. No sólo eso; también nos permite recordar
la importancia fundamental que tienen los derechos sexuales y reproductivos
como parte constitutiva de la noción de derechos humanos, tal como
se reconoció en
la Conferencia de Viena de 1993. Más importante aún,
este enfoque reafirma la necesidad de articular las políticas económicas
y sociales desde una visión de la ciudadanía moderna y participativa
acorde con los desafíos de nuestros tiempos.
Finalizó su intervención haciendo un llamado a los gobiernos
: ”Si los Estados no dan prioridad a la inclusión de las mujeres
en la toma de decisiones y en la formulación de políticas
estaremos retrasando el logro de los objetivos planteados. La inclusión
equitativa de las mujeres en los beneficios del desarrollo es un problema
de justicia y de eficiencia. La complejidad de la sociedad contemporánea
obliga a una participación ciudadana sin exclusiones.”
Cerca de 100 integrantes de ONG participaron en la VIII Conferencia,
algunas de ellas integrando las delegaciones oficiales de su país.
El caucus de las ONG se reunió tres veces al día durante
la Conferencia. Se conformó un grupo de trabajo para elaborar
propuestas a la Declaración Política, muchas de las
cuales fueron incorporadas.
Lidia Alpizar, integrante de la Red de Jóvenes de América
Latina y el Caribe por los Derechos Reproductivos y Sexuales, hizo uso
de la palabra en la Plenaria de la Conferencia a nombre de las ONG.
Durante su discurso las integrantes de las ONG se pusieron de pie vistiendo
camisetas rojas con los lemas ”JUSTICIA...NO PALABRAS”, ”DERECHOS...NO
PALABRAS”, ”DEMOCRACIA...NO PALABRAS. Esta manifestación expresó
el sentimiento desde la sociedad civil de reclamar se acelere el proceso
de
implementación de los acuerdos tomados en la cumbres y conferencias.
ALGO MAS QUE PALABRAS... MECANISMOS, RECURSOS Y JUSTICIA DE GÉNERO
EN EL
SIGLO XXI - Declaración de la Articulación de Organizaciones
de Mujeres y Feministas de América Latina y el Caribe a la Plenaria
de la VIII Conferencia Regional Sobre La Mujer en América Latina
y el Caribe de la CEPAL
( extracto)
”Los movimientos de mujeres y feministas de América Latina
y el Caribe, hemos asumido con responsabilidad, durante estos cinco años,
las recomendaciones emanadas de la Plataforma de Acción Mundial
de Beijing. En cada iniciativa gubernamental o legislativa que se
señala como logro, ha habido miles de
mujeres que se han organizado y presionado para ello. Desde la
certeza de haber contribuido como sociedad civil, a la implementación
de la PAM, no podemos aceptar que a los albores del siglo veintiuno estas
demandas sean sólo declaraciones y palabras. ”
”De allí que, hoy, en esta VIII Conferencia Regional sobre la
Mujer, queremos expresar ante los gobiernos y a la opinión pública,
nuestra insatisfacción por el estado actual de implementación
de la Plataforma de Acción Mundial y el Programa Regional.”
”La Plataforma de Acción recoge, a pesar de sus límites,
demandas, necesidades y propuestas que apuntan a corregir la deuda democrática
e histórica que las sociedades tienen con las mujeres. Sin
embargo, los gobiernos de nuestra región no han asumido esta plataforma
como eje para re-orientar sus políticas
de Estado y re-pensar los presupuestos nacionales, desde la perspectiva
de cumplimiento de los compromisos asumidos en las diferentes Conferencias”.
”La transversalización y la integralidad de las políticas
para la igualdad y equidad de género, requieren compromisos al mas
alto nivel político y asignación de recursos. Constatamos,
por el contrario, la focalización de escasos recursos, ya sea en
las Oficinas de la Mujer o en programas específicos de salud, prevención
y atención de violencia, o educación. Estas acciones
fragmentadas aún siendo importantes- evidencian la falta de
voluntad política para adoptar una verdadera estrategia tendiente
a eliminar las desigualdades
que afectan la vida de las mujeres.”
”Estos cinco años nos han demostrado que la Plataforma, para
su aplicación efectiva y duradera, requiere de transformaciones
económicas y político culturales que modifiquen no solo las
condiciones de vida de las personas sino también los sentidos comunes
tradicionales y rompan la inercia de formas de
pensar y vivir en sociedad. ”
”Mas que acciones puntuales y programas de escaso presupuesto, interpelamos
a los gobiernos, partidos, parlamentos para que asuman cabalmente, en diálogo
con la sociedad civil, la búsqueda de modelos alternativos, democráticos,
descentralizados, que garanticen no sólo la eliminación de
las
desigualdades y discriminaciones basadas en el género,
raza, etnia, cultura, edad/generación,
orientación sexual, clase, religión, nacionalidad, discapacidad,
sino también la redistribución del ingreso y el desarrollo
humano sostenible y a su vez descentralizado, que garantice a su vez el
acceso a la información y que impulse el desarrollo tecnológico
local y global. El derecho a la comunicación y al conocimiento
es prioritario para asegurar la participación de las mujeres
en la toma de decisiones y la construcción de la democracia basada
en el pluralismo y una cultura de paz.”
”No pedimos concesiones ni queremos solo medidas compensatorias y puntuales.
Queremos sociedades democráticas donde mujeres y hombres sean definitivamente
considerados como sujetos/as de derechos, con espacios y competencias para
opinar, proponer, evaluar y decidir las políticas públicas
y canales de
rendición de cuentas desde los gobiernos hacia la sociedad.”
CONSENSO DE LIMA
Los países participantes en la Octava Conferencia Regional sobre
la Mujer de América Latina y el Caribe aprobaron una declaración
llamada Consenso de Lima que consta de 28 puntos de compromisos que reafirma
el espíritu de la Plataforma de acción Mundial y Regional.
Entre los temas de compromiso acordados en la Conferencia se destacan :
- Fortalecer la implementación del Programa de Acción
Regional, inclusive más allá del año 2001; así
como promover la efectiva implementación de la Plataforma de Acción
de Beijing y participar activamente en el proceso de evaluación
y seguimiento de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer;
- Promover la aplicación efectiva de la Convención sobre
la eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer y de la Convención interamericana para prevenir, sancionar
y erradicar la violencia contra la
mujer, como marco jurídico para todas las acciones programáticas
de los dos instrumentos anteriores, y exhortar a los Estados Parte para
que revisen sus reservas;
- Instar a los Estados de la región a que suscriban, ratifiquen
e implementen el Protocolo facultativo de la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer;
- Reorientar las políticas públicas, colocando la
equidad social y de género en el centro de las preocupaciones gubernamentales,
y lograr tal objetivo basando sistemáticamente estas políticas
en evaluaciones de su diferente impacto sobre hombres y mujeres para vigilar
su aplicación;
- Crear o fortalecer los mecanismos institucionales para la promoción
de la mujer y la igualdad de oportunidades, dotándolos de recursos
adecuados de toda índole, personalidad jurídica y autonomía
presupuestal, así como del respaldo político al más
alto nivel para que, entre otros, impulsen y vigilen la
aplicación de políticas de género en forma transversal;
- Impulsar políticas socioeconómicas que promueven crecimiento
y desarrollo sustentable con equidad e igualdad, para combatir la transmisión
intergeneracional de la pobreza a través de la asignación,
redistribución e incremento de recursos;
- Recalcar l` necesidad de aplicar un enfoque coherente, coordinado
y participativo entre todos los partícipes del desarrollo para ejecutar
los planes y programas nacionales de erradicación de la pobreza,
que tomen
plenamente en cuenta la perspectiva de género;
- Promover medidas positivas para superar cualquier efecto negativo
de la globalización y liberalización del comercio y
asegurar el acceso justo y equitativo a sus , beneficios y oportunidades;
- Orientar las políticas del Estado para corregir las desigualdades
y garantizar los derechos humanos de las mujeres y niñas, prestando
especial atención a las mujeres rurales, a las indígenas,
a las negras, a las
discapacitadas, a las desarraigadas, a las migrantes ya las refugiadas
focalizando su acción en la eliminación de la brecha existente
entre igualdad de hecho y de derecho y tomando en cuenta el carácter
pluricultural,
multiétnico y multilingüe de los países de la región;
- Fortalecer la democracia en la región mediante la adopción
de políticas y medidas que faciliten el disfrute por parte de las
mujeres de sus plenos derechos de ciudadanía en condiciones equitativas
y su participación en la
adopción de decisiones en todos los sectores y en todos los
niveles, teniendo presente que la democracia está basada en la voluntad
de las personas, expresada libremente para determinar sus propias estructuras
y arreglos
económicos, políticos y sociales;
- Apoyar el fortalecimiento y el trabajo de las organizaciones y redes
de mujeres en la sociedad civil, para ampliar su capacidad de ejercer influencia
en la vida pública de los países en lo que respecta a la
búsqueda de solución al problema de la desigualdad de la
mujer y su participación en el diseño, evaluación
y monitoreo de las políticas públicas;
- Garantizar la protección de los derechos humanos de las mujeres,
incluidos los derechos sexuales y reproductivos, y hacer frente a las violaciones
de estos derechos prestando particular atención a todas las formas
de violencia sobre la base del género ya sus causas básicas,
incluida la reproducción de
una cultura de violencia;
- Formular y perfeccionar programas encaminados a proteger la salud
y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en conformidad
con las disposiciones adoptadas en El Cairo por la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo y en Beijing por la Cuarta Conferencia
Mundial sobre
la Mujer;
- Prevenir y combatir todas las formas de violencia contra las mujeres
y niñas y sus causas básicas;
- Promover el reconocimiento de la contribución social y económica
del trabajo no remunerado de las mujeres, predominantemente en el hogar,
e instar a los Gobiernos a incluir a las mujeres que lo realizan en los
sistema de seguridad social;
- Promover acciones que estimulen el acceso equitativo de las mujeres
a las comunicaciones y las nuevas tecnologías de información,
y que contribuyan a contrarrestar estereotipos sobre las mujeres en los
medios;
- Fortalecer el sistema de recolección y procesamiento de datos
estadísticos desagregados por sexo y adoptar indicadores de género,
que contribuyan al diagnóstico de la situación de las mujeres
ya la implementación de políticas públicas a nivel
nacional y regional, y hagan posible un mejor seguimiento y evaluación
de los acuerdos regionales e internacionales;
- Instar a los organismos de cooperación internacional bilaterales
y multilaterales a que fortalezcan los programas de apoyo técnico
y financiero sobre la base del respeto mutuo y promuevan el intercambio
de experiencias, considerando que la cooperación internacional es
un medio eficaz para promover
la igualdad y equidad y los derechos humanos;
La definición de este consenso en la región fue determinante
en la acción de los países de América latina y El
Caribe en la Precon de Nueva York que acaba de terminar.. Solo Nicaragua
actuó fuera de los lineamientos definidos en la declaración
de compromisos.
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